El precépio no es un nuevo molusco de roca, sino el nacimiento de Navidad, según nuestros vecinos portugueses, con los que los canarios compartimos bastantes costumbres que anidan en la ignorancia. En Portugal, como en tantos otros países cercanos a España, se mantiene la tradición de colocar portales por todas las ciudades y pueblos. En las iglesias, ayuntamientos y cabildos es ya una visita obligada junto con las compras navideñas durante el mes de diciembre, aunque en España permanecen hasta hoy, 5 de enero, si Jesús quiere, claro.
De tu portal al mío
Empezar el arte por el tejado
Siempre me he preguntado cómo sería vivir con una casita con buhardilla. De hecho, viví durante un tiempo en una casa así, pero la poca accesibilidad de la habitación, sin escaleras ni indicio alguno de invitación a subir, dejaba imaginar todo tipo de historias terroríficas sobre secretos inconfesables de la amable casera… La Buhardilla que visité hace unos días tenía relación con la de los cuentos sólo en su carácter simbólico. El trastero de los artistas canarios Diego Vites y Néstor Delgado en el TEA invita a la imaginación, pues ellos mismos ven en ella una caseta de campaña cuya “cabeza” es en sí una buhardilla –supongamos que una cabeza bien amueblada.
Sin embargo, el hogar de Vites y Delgado es voluble, construido sólo en estructura externa, como el marco de un lienzo móvil. Para ellos, la casa ya no es un agujero hipotecado para quedarse sino un espacio transformable – que no transformista. La crisis actual parece invitar al alquiler perpetuo, hecho que se agrava en el universo artístico, donde la casa más estable es el museo. Pero no todos pueden traspasar las colecciones temporales. La vida del artista, condenada a ser itinerante, no deja posibilidades para plantar unos cimientos físicos perennes.
Vites y Delgado aprecian los aspectos positivos de la trayectoria portable a la que se enfrentan: poder reciclar sus inspiraciones, como se reciclan los pensamientos con el paso del tiempo. Los artistas construyen su hogar en base a los objetos cotidianos. En la planta inferior, se pueden observar dos estanterías colgantes que funcionan como armarios despensa donde albergar latas de conserva o medicamentos, elementos que se nos encaprichan indispensables para sobrevivir. Una cortinilla de tela invita a pensar en el lugar más privado de la vivienda, el baño, con jaboncillo y cepillo de dientes incluidos. Una chaqueta que pende de una percha nos hace imaginar una posible habitación.
El segundo piso o buhardilla es menos sorprendente. Consta de: muebles de madera al puro estilo prefabricado de Ikea, una cesta de mimbre, que podría ser el baúl de los recuerdos que todos recordamos de las películas americanas, y, como no, un telescopio para observar las estrellas desde el ventanuco (o a los vecinos, al modo voyer de Ventana indiscreta). No es tan predecible el fin de situar a la típica cabeza de reno sobre la pared del espacio expositor, fuera del hogar. Puede que se inspirasen en el único animal cornudo de Canarias fuera del alcance de la vista, el muflón, o que no hubiera espacio más firme donde colgarla. Los caminos del arte moderno son inexpugnables.
Resulta anecdótico que La Buhardilla se ofrezca ante nuestros ojos en una exposición temporal, como la identidad cambiante de los artistas. No obstante, el propósito del Proyecto Área 60, el espacio estable base en el que se enmarca la obra de Diego Vites y Néstor Delgado, parece útil para la promoción de artistas jóvenes locales. La intención es doble: aportar medios económicos para la obra y ofrecer el espacio necesario para exponerla durante mes y medio. TEA nombra un comisario anual y éste, a seis jóvenes creadores que expondrán cada dos meses –haciendo cuentas, a todos les sobra quince días, supongamos que para la preparación-. Sin embargo, los 60 metros cuadrados del Área 60, de ahí su nombre, nos recuerdan el encajonamiento prometido para la vivienda joven en nuestro país. En principio, son soportables, sólo que, con el tiempo, el creador que la habita necesitará más espacio para expresar su arte con mayor libertad…Y los espectadores, mayores espacios para respirar gratis.
La lectura que surca el mundo
Nunca creí ver libros que naveguen los mares del planeta. El barco de papel que cruzaba las mesas, paredes y suelos de nuestra infancia queda materializado en el Logos Hope (la esperanza de la palabra), un navío cargado de libros que se comercializan en puertos de todos los continentes por mucho menos de su valor real. De esta manera, la biblioteca flotante más grande del mundo ha llevado hasta 6.000 títulos a los puertos canarios desde el 2 al 21 de septiembre, partiendo del Puerto de Las Palmas el 14 de septiembre rumbo al Puerto de Santa Cruz de Tenerife. Contiene desde lecturas infantiles, pasando por publicaciones dedicadas a la familia, a la cocina o a la autoayuda, hasta obras sobre astronomía o geografía.
Se trata de un proyecto de OM (Operación Movilización), una organización misionera internacional que zarpa en la búsqueda de nuevos seguidores de Jesús –como en el feisbuk, pero al modo más físico-. Así pueden llegar a lugares donde no alcanza el evangelio cristiano. Actualmente, su acción se lleva a cabo a través del nombrado Logos Hope, el barco que reemplazó al Logos II durante 2009 por razones técnicas y limitación de capacidad. En su interior, puede albergar hasta 400 tripulantes, aparte de un millar de visitantes. Posee también más y más grandes salas de conferencias, lo que facilita la labor de predicación. El proyecto contaba con una segunda nave, Doulos, pero, debido a una costosa reparación, era prácticamente imposible mantenerlo para OM.
Volviendo al paseo por las cultas entrañas del Logos Hope, no sobra decir que posee una amplia sección destinada a obras de doctrina religiosa y Biblias, que acompañaban al hilo musical eclesiástico. Pero su labor va más allá del conocimiento religioso. Me perdí entre los títulos de una pequeña sección destinada al arte y libros de manualidades, junto a una amplia zona dedicada a los deportes. Portaba una obra para aprender a observar el cielo, con mapas estelares adaptados a cada hemisferio del planeta, pero la dejé de lado ante mi perdición: obras clásicas de literatura de habla inglesa de bolsillo. La sencillez es a veces el elemento de mayor atracción. El mayor ‘pero’ de todos estos libros es que están en inglés –por lo que estuve doblemente agradecida de encontrar literatura en la lengua original-. Algunos visitantes esperaban leer títulos en otros idiomas, incluido el español. La cajera, de origen suramericano, me despidió con un “Dios te ama”. La bolsa continente rezaba: “Thank you. Have a nice day”. He ahí la paradoja de la multiculturalidad, aunque también de la globalización.
Lomo experiencia nocturna
Se dice que el objetivo de la cámara funciona parecido al ojo humano. Si su diafragma, que se adecúa a la luz externa, se hace mayor, deja pasar más luz, como nuestra pupila de rapaz nocturna. Debe ser ésa la magia de la fotografía noctámbula, porque tiene un toque de impredecibilidad añadido y, quién sabe, es posible que capte algo que el ojo no ve en el estrecho encuadre elegido. Todo sucedió bajo un manto de Perseidas, en la víspera del Canarias At The Hotel (o CATH, que queda más glamuroso), cuando caminé por la recién estrenada vía del Barranco de Santos de Santa Cruz de Tenerife junto a un grupo de lomógrafos -el apellido de CATH es LATH, de Lomography At The Hotel, novedad de esta edición con la exposición de la obra de fotógrafos canarios aficionados a la lomografía-. La cita no podía ser casual, se trataba de una lomo walk.
Descendimos en excursión para captar los destellos de la noche. El lema era libertad, en movimiento, en experimentación, lo que hacía más difícil querer enmarcar bajo una inspiración novedosa. El centelleante paseo de neones arcoiris, que nos sumía en un baile en escalera, se prestaba a mantener el obturador bien abierto. El límite estaba en la imaginación, no sólo en el tiempo de exposición. Cruzábamos nuestros trípodes con lustrosos descapotables, que perseguían al viento sobre el ondulado asfalto en paralelo a la ladera del barranco. El rastro de sus faros nos marcaban la senda a seguir con nuestro objetivo.
El claroscuro más psicodélico llegó con las barras en luz fosforescente (fosforitos para todos). Nos convertimos en artistas cuyo lienzo vertical u horizontal era el contorno de nuestras manos en ondas. El arte postmoderno es aquel en el que el público es partícipe en la obra. En esta práctica lomográfica, el propio público es captado en el producto resultante. Y voilà! Testigo y creación se funden en un mismo negativo.
El clic, con flash o sin él, y el ric-ric-ric de la rueda hacia la siguiente toma, marcaban el diapasón de la noche. Girar la rueda hasta la mitad significaba tener dos tomas en una…Y no girarla, superponerlas. Todo un juego de curiosos resultados marcados por la incertidumbre. La carcasa plástica del ingenio lomo no permite previsiones. La impresión sobre los 35 milímetros quedaría oculta dentro del depósito opaco. Es en este momento donde la palabra revelación cumple toda su asombrosa función positiva.
La vida es musical

A menudo, se ha procedido a emplear la metáfora de la vida como escenario, en la que cada uno somos actores que interpretamos diferentes papeles en distintas circunstancias. Somos alumnos en la universidad, periodistas en las prácticas de empresa, profesores para ganar algo de dinero extra con nuestros conocimientos, hermanos, hijos, padres, pareja, amigos… Muchos roles con los que jugamos en un mismo día sin darnos cuenta. A esta reflexión, se le puede unir aquella de que nuestra vida es una banda sonora. Recordamos grandes momentos de nuestra historia personal por la canción que sonaba de fondo o que teníamos en nuestra cabeza, o simplemente, aquella que entonces representó aquel instante irrepetible. Sumando la performance a la música se llega a la conclusión de que la vida puede ser un musical –a falta de los elementos vocales y coreográficos que, de una manera u otra, también podemos desempeñar más de alguna vez-.
Esta semana, nos preguntábamos en clase por qué nos gustan los musicales, si es porque las canciones que se interpretan nos atraen especialmente, si es por el argumento o por la puesta en escena. Sin lugar a dudas, el musical más completo es el que pueda presentar estos tres elementos en un todo de entretenimiento sublime. Sin embargo, en los últimos años se tiende a buscar más la rentabilidad económica que el fondo artístico o argumental del teatro musical. No les culpo, en el cine también se persigue lo mismo, aunque tiene mucho más mérito aquel que da con el producto más completo y satisfactorio en el mayor de los sentidos posibles, y no sólo para el bolsillo.
En la línea del entretenimiento por encima del argumento están musicales inspirados en grandes bandas pop-rock, como Mamma Mía! (1999), con los temas de ABBA, o We will rock you (2002), con las canciones más significativas de Queen. En España, el más conocido es Hoy no me puedo levantar (2005), con los grandes éxitos de Mecano. Sin embargo, éstos no se aprecian como musicales propiamente dichos, pues la música no se ha hecho para la trama, sino al contrario. Nacho Cano, en cambio, con A (2008), sí que intentó recuperar el sentido original de crear toda la música en exclusiva para la obra, otro tema es si obtuvo el mismo éxito. El secreto de la fama de este tipo de obras se ha sido que los asistentes se sentían identificados con la música generacionalmente o bien porque sus canciones, ya himnos universales, hacían levantar de los asientos de niños a ancianos. Para ello, la conjunción voz y actuación dramática y coreográfica debía ser primordial, ya que la trama, bastante simple, no llama la atención por sí misma.
Diferente es el caso de 40, el musical (2010), que la cadena de radio fórmula Los 40 principales creó por motivo de la celebración de su cuarenta aniversario y cuya banda sonora ha estado compuesta por casi cien de sus números uno tanto de la música española como internacional. Se trata de una coproducción de Hoy no me puedo levantar S.L. y Gran Vía Musical. Aquí vemos el producto comercial musical por excelencia, pues los fines son bastante claros: hacer caja con la música de las últimas cuatro generaciones. En esta misma línea se mueve Forever King of Pop, el espectáculo (2010), una producción española con estreno mundial en el teatro Lope de Vega. El nombre ya deja claro de que no se trata de una obra musical, sino de una creación homenaje para mostrar las canciones del recién fallecido Michael Jackson a través de cantantes, coro, bailarines y efectos. El Rey del Pop saneó todas sus deudas pendientes con todo lo que ha vendido post mortem. A excepción de Elvis, ningún cantante tuvo tantos seguidores.
Literatura y musicales
Para muchos, pasa desapercibida la primera obra de teatro musical propiamente dicha, Show Boat (1927), basada en la novela homónima de Edna Ferber. Se trata de opereta americana de fuerte contenido racial y crítica social. Oscar Hammerstein II fue su artífice, el primero en integrar texto con canciones. La obra narra la historia del barco showboat (teatro flotante) Cottom Blossom en sus travesías por el río Mississipi a lo largo de 47 años.
No parece coincidencia que de los musicales más aclamados por la crítica, muchos surjan de adaptaciones o inspiraciones literarias, de ahí que puedan ser más complejos en la trama. Es el caso de My fair lady (1956), basada en en la obra de teatro Pigmalión, de George Bernard Shaw, que estableció entonces un récord como el musical más representado de la historia. West Side Story (1957), fruto de la colaboración del coreógrafo Jerome Robbins y el compositor Leonard Berstein, parte de Romeo y Julieta de Shakespeare, pero aplicado al problema del racismo y la inmigración en los Estados Unidos de entonces. Cabaret (1966) fue musical antes que llegar al cine de la mano de Bob Fosse en 1972. Se basa en la obra de teatro I am a Camera (1951), de John Van Druten, que ya era una adaptación de la novela de Christopher Isherwood Goodbye to Berlin. Se trata de una crítica a la sociedad de la época en el auge del nazismo a principios de los años treinta en Berlín. Fosse también escribió el guión de Chicago (1975), basada en la obra de igual nombre de Maurine Dallas Watkins. Tras el poco éxito que obtuvo en su época, fue reestrenado en 1996 en otra versión, que obtuvo halagos de crítica y público. El telón de fondo es a la vez el poder y vulnerabilidad de la fama, que se relaciona con la ausencia de moral de los protagonistas. De todas y cada una de estas obras, se ha hecho una versión cinematográfica de gran éxito.
Justo a medio camino entre el entretenimiento de banda pop y una gran contextualización social y cultural que enriquece el argumento, se sitúa la película musical Across de Universe (2007), dirigida por Julie Taymor. Se inspira en las canciones de Los Beatles y se desarrolla a lo largo de los años sesenta. Los nombres de los personajes son extraídos de las canciones del grupo de Liverpool y muchas de las situaciones que viven y gente con la que se relacionan hacen referencia a la cultura musical de la época. También se retrata la situación política, aportando un toque crítico con la Guerra de Vietnam.
La razón más poderosa de por qué les gustan los musicales a tanta gente y siguen teniendo tanto éxito puede ser que cada uno de nosotros haya imaginado ser protagonista de uno sobre su propia existencia. Nos vemos corriendo y bailando por los pasillos de la facultad, como en un Lipdub de concurso interuniversitario, o escribiendo estas líneas e imaginándose vivir un Mouling Rouge actual. Todos, sin duda, soñamos finales felices… Sólo que en la vida, el final nunca está escrito. La escena final tendrá que esperar.
Apasionante música de las galaxias para todos
Niños que corretean con cascos de soldados imperiales o el atuendo completo de estos “malos” de blanco, y de negrísimo Darth Vader, claro… Pero también adultos que intentan equiparar fuerzas entre el “lado oscuro” y los Jedi. Éste es el panorama que pudiste encontrar el pasado sábado, 20 de marzo, desde por el Pabellón de Deportes de Madrid en dos sesiones, a las 18 y 22 horas. Hablamos de Star Wars in concert en su único día por España, como parte de la gira europea, una concentración de friquismo en estado puro, cuantificado en unos quince mil espectadores en total.
Los seguidores de la saga de George Lucas son un grupo variopinto, que va desde la infancia a la madurez de los cuarenta. El resultado fue un encuentro cargado de familias completas. Al llegar a sus asientos, se extendía ante el público la imponente orquesta, la británica Royal Philharmonic Concert Orchestra, de unos cincuenta músicos en semicírculo bajo la dirección del belga Dirk Brossé. Justo detrás, se situaban dos filas de coro de magnitudes similares. Al fondo, una gigantesca pantalla de LED, de tres pisos de altura, que serviría de lienzo para la proyección de las imágenes seleccionadas de las seis películas. Y justo alrededor de todo, iba un decorado que recordaba a las alas de las naves interestelares de los filmes.
El cálido y expectante ambiente se completaba con efectos de sonido de Chewaka o R2-D2, hasta que una voz femenina anunciaba un repentino apagón para centrar todos los focos, de espectadores y técnicos, sobre el escenario. Abrió el acto la orquesta con la archiconocida ‘Fanfarria de Twentieth Century Fox’, (‘20th Century Fox Fanfare’ en el inglés original), acompañado con imágenes que resumían la saga. La introducción musical dio paso a la narración subtitulada, a cargo del británico Anthony Daniels, único actor presente en las seis películas bajo la armadura del resabido androide dorado C-3PO.
En esta ocasión, bajo traje negro, Daniels introducía las temáticas en las que habían repartido el espectáculo, siguiendo un aproximado orden cronológico desde La amenaza fantasma hasta El retorno del Jedi, al compás de la fabulosa banda sonora completa creada por John Williams. La exhibición de la trama de los primeros tres episodios se concentró en la primera mitad del acto. Los veinte minutos de descanso dieron paso a la trilogía clásica, la más ovacionada por todos. En total, unas dos horas de espectáculo que mantuvo a los asistentes, niños incluidos, pegados al asiento.
Algunos temas estaban centrados en personajes, como la Princesa Leia, el maestro Yoda o los androides. Otros, seguían la evolución de Anakin hacia el “lado oscuro” y de Luke Skywalker hasta convertirse en Jedi. Cabe destacar el sobrecogedor ‘Duel of the Fates’, del primer episodio, La Amenaza Fantasma. Lástima que fuera el único tema con coro durante todo el acto. Por otra parte, no terminó de cuajar la alternación de imágenes de batallas de la primera trilogía con la segunda cuando se trataba de mostrar la lucha de los rebeldes contra el Imperio y no las revueltas de la República previa.
Daniels se despidió en un español digno con: “que la fuerza os acompañe siempre”… Y levantó a todo el público en aplausos y silbidos de júbilo para una narración amena y una interpretación de orquesta y coro conmovedoras. Le siguió el planeado bis, la impresionante ‘Marcha imperial’ de Darth Vader. En resumen, otra suma redonda para Lucas, pero esta vez, de las que hay que admirar, que se completa con merchandising y libretos de la función.
Animac: colorido cruce de surrealismo y valores
En el trayecto de tren, infinito y zigzagueante hacia Lleida, iba recordando cómo la figura de los protagonistas de películas animadas había quedado impregnada en mi retina infante, lo que acarreaba una incontrolable necesidad de plasmarla inmediatamente sobre papel. De la ilustración tradicional a la digital actual, el mundo de la animación ha experimentado una evolución notoria. Así lo presenta Animac 2010, la “14ª Muestra Internacional de Cine de Animación de Cataluña”, que tuvo lugar del 22 al 28 de febrero. Animac sigue decantándose por la animación clásica bidimensional y stop motion, técnica para aparentar el movimiento de objetos estáticos reales – maleables, como la plastilina, o rígidos- mediante imágenes fijas sucesivas.
Ahora la técnica permite a los animadores emplear dispositivos conectados a un ordenador para fijar cada nuevo movimiento, tal como lo enseñaban los propios profesionales en el Taller de la Troupe, desde La Llotja de Lleida, en la que se concentraron muchos actos de la muestra. Palacio de congresos y teatro de la ciudad, fue ideado por los neerlandeses Mecanoo. Se resume en formas cúbicas sesenteras, blanco por dentro, con estrellas centelleantes sobre paredes y pasarelas con luces de colores variables; y revestido de piedra en tonos anaranjados por fuera, que recuerdan a La Seu Vella, la catedral de Lleida, epicentro que corona vigilante la ciudad, a una media hora a pie.
Proyección con vistas
“Aquello es la Seu, se puede ir a pie, subiendo alrededor”, señaló un monitor de la Llotja. Mi cuerpo se vio teletransportado al interior del templo tardorrománico, el lugar elegido para la presentación del filme de los artistas invitados, los cineastas gemelos Stephen y Timothy Quay, famosos animadores de stop motion. Se trataba de The Sandman (2000), una adaptación del cuento homónimo de E.T.A. Hoffman para Channel 4, de Reino Unido, trasformado en un ballet entre lo tétrico y lo onírico de cuarenta minutos, bajo la batuta del coreógrafo Will Tuckett, del Royal Ballet. La extraña historia en danza, que recordaba al estilo más surrealista de Buñuel o Bergman, no atrapó a todos, que fueron liberando el abarrotado espacio de la galería de la exhibición. Curioso también que el único elemento de animación eran dos ojos.
Animación para todos en La Llotja
A la vuelta a pie a La Llotja nos esperaban productos infantiles, como el Petit Animac, en la Sala L. Cristòfol, con Tutilimondi, recapitulación de cortometrajes para ver en familia con el fin de enseñar valores. Tuvo especial atención al cuidado medioambiental. Volviendo al surrealismo para adultos, nos encontramos con obras con ciertas dosis de violencia y sexo. Es el caso del documental en construcción de Syd Garon, The Spirit of Apollo, un proyecto musical liderado por el productor y compositor musical Sam Spielger y el DJ brasileño Zegon, quienes juntos forman N.A.S.A. (de Norte América/ Sur América). Una de las curiosidades del proyecto es que cada videoclip es una obra de animación. Se exhibió en el auditorio del edificio, la Sala Ricard Viñes, con capacidad para mil personas. No llegamos a ser tantos.
A la salida de las proyecciones, los asistentes se concentraban en el área de exposición de empresas relacionadas en la animación en Cataluña, que mostraban su quehacer al interesado público. El ocio del área estaba aderezado con música pinchada en directo y un pequeño bar.
Además de La Llotja y La Seu, otros siete espacios completaban la muestra. Muy cerca del palacio de congresos, se expone Cuaderns animats hasta el 31de marzo, que rebela la creatividad diaria de ilustradores y animadores desde la base en formato papel. La noche lleva a conciertos en vivo en bares de la ciudad, como La Boîte y el Cafè del Teatre… Lamentablemente, el tren no espera y pasa a su hora de vuelta, momento para dejar reposar las imágenes del día.
Muerte en papel
Hoy me siento vacía, como un huevo Kinder sin sorpresa… Lejos de esta burda metáfora se encuentra mi pequeño, pequeño universo, mi tropomundo, una ventana a la imaginación de todos, que en este momento parece un diminuto agujero estenopeico. Siento como si la tinta que corría desde el pensamiento hasta las yemas de mis dedos derrepente se secara, como un bolígrafo que ha gastado hasta su último aliento azul.
Ahora, el tapiz de rugosidad gris celulosa que albergaba cada trazo, elegido con mimo, se desvanece. La grafía dibujada queda sustituida por el lenguaje binario, más aséptico e inhumano. No nos engañemos, hace tiempo que la técnica quiso verlo así, tal y como aparece en estas líneas. Cada palabra en el pensamiento queda encorcetada en altas y bajas estándar. Todas idénticas a las demás. Y las mismas letras seguidas parecen la misma palabra, una y otra vez.
Tan sólo el pensamiento en sí puede trascender, apartando las miradas de una fachada insípida, de manchas simétricas sobre un blanco estéril. Así lo hizo sobre el gris contagioso de rotativa y así lo seguirá haciendo sobre los bits tras la representación gráfica. Cuando la palabra escrita muere en su forma clásica, allí aparecerá de nuevo, figurada de otra forma más simple… Que nunca podrá ocultar la voluntad del escriba, ni condicionará la reflexión del lector. Es entonces cuando la idea creada llega al pensamiento que lo interpreta… Y voilà! La comunicación seguirá su curso, como parte de la evolución – aunque no hay evolución que valga contra un apagón.
Esperaremos entonces la metamorfosis del razonamiento, que le sigue los pasos a la técnica. Siempre abtracto, intangible, se enfrenta cada día, cara a cara, con las apariencias humanas y esa continua preocupación por lo visible y material. Quizás mañana le gane la batalla en otra forma y otro espacio diferente a éste.

Buen provecho
Descubres que la cocina forma parte de tu vida cuando de las yemas de tus dedos emana un constante aroma a ajo. Ese impregnante condimento, tan odiado por Victoria Beckham, es una de las señas de identidad de la cultura gastronómica española. Se puede descubrir la cultura de un lugar por sus platos típicos. En Canarias, debemos tener el carácter dulce pero “con cuerpo” de la miel de palma, el plátano y la batata, o bien la picardía en las dosis adecuadas que lleva el mojo picón o de cilantro y el almagrote. En definitiva, nuestra vida es sabrosa. Pero, ¿cuáles son los sabores de España que nos representan en el mundo? El jurado del Bocuse de Oro (D’Or en el francés original) considera que en nuestras cocinas no puede faltar el jamón serrano ni los sabores mediterráneos del aceite de oliva, el tomate, el pimiento, sin olvidarnos del mencionado ajo, el azafrán o los variados vinos nacionales.
Hasta hace poco tiempo, desconocía que escondían estas tres palabras, Bocuse D’Or, que se considera el premio más prestigioso para los chefs de todo el mundo. Se valora un plato de carne y otro de pescado, de ingredientes selectos elegidos por el propio certamen, que deben ser cocinados durante más de cinco horas para alcanzar la ansiada perfección en sabor, calor, textura, presentación, identidad…La parte menos agradecida es aquella en la que los reputados cocineros experimentan por la combinación sublime en constante estrés durante meses, derrochando miles de euros de su propio bolsillo.
Su creador, el francés Paul Bocuse, es uno de los cocineros más importantes del pasado siglo, cuando varios de sus restaurantes alcanzaron las tres estrellas Michelín. Siendo unos de los precursores de la nouvelle cuisine de los sesenta y setenta, que retomaba los sabores fundamentales de los alimentos, fue nombrado “Cocinero del siglo” por los famosos críticos gastronómicos franceses Henri Gault y Christian Millau.
El certamen cumple en 2010 veintitrés años y, desde el año 2008, se celebran concursos continentales en Asia, América Latina y Europa. Los próximos encuentros serán el Bocuse D’Or Asia, en Shangai, del 17 al 19 de marzo, y el Bocuse D’Or Europa, en Génova, durante el 7 y 8 de junio, en el que participará España con otros diecinueve países. Además del premio, se juega el pase al concurso internacional de Lyon en enero de 2011 con veinticuatro concursantes, entre los que suele situarse España, aunque siempre nos hemos quedado con la miel en los labios… Es decir, sin el delicioso galardón. Entre tan buena competencia, con Francia a la cabeza, sólo me queda decir: ¡buena suerte y buen provecho!
Carnestoltes

El rey del carnaval sale a la calle
El tiempo se detiene en Tenerife, que se inunda, pero de color y alegría bulliciosa. Son los carnavales, que se viven en mil formas por los rincones de España. Tradición viva, única e irrepetible cada año, los más conocidos están en Tenerife, Cádiz, Las Palmas, La Palma… Y se convierten en carnestoltes en Cataluña. Esta curiosa palabra ha evolucionado de la expresión latina carnes toldres o carnes tolendas, que significa carnes prohibidas. Se trata de una clara alusión a la privación de comer carne durante los cuarenta días de la tradición religiosa de la Cuaresma, desde el Miércoles de Ceniza.
Sin embargo, aunque el origen es incierto, el carnaval se vincula a ritos y festividades paganas relacionados con el fin del invierno para dar paso al renacimiento natural de la primavera. Posiblemente, con lo que guarda más relación es con las fiestas saturnales que se celebraban en la antigua Roma, cuando era costumbre pasear por la ciudad una nave montada encima de un carro, el carrus navalis. De ahí el nombre. Las saturnales eran fiestas de las clases pobres, pues amos y esclavos se cambiaban los papeles mediante disfraces y máscaras que mantenían su anonimato.
En Barcelona se tiene constancia de la festividad desde el siglo XIV. El inicio de carnestoltes llega el Jueves Lardero, y culmina el entierro y quema de la sardina, común a muchos pueblos del territorio nacional, que coincide con el Miércoles de Ceniza, el primer día de Cuaresma.
Pero carnestoltes ha llegado a tomar personalidad propia en la tradición, ataviado con pantalón y camisa rellenos de paja, un sombrero y una nariz larga. Se trata del rey de la festividad, un señor muy juerguista al que le gustaban mucho las mujeres y las bromas. La gente, cansada de sus molestias, lo apresaba y paseaba por el pueblo hasta conducirlo a un juzgado popular, donde era condenado a morir colgado. Pero, para que su espíritu se disipara y llegara la paz, lo quemaban. En algunos pueblos, carnestoltes dejaba escrito un testamento, donde se reía de los entuertos realizados y de algunos de los habitantes del pueblo.
Ahora, los carnavales se celebran con desfiles en la calle, como el que presencié el pasado sábado por Vía Laietana para adentrarse en el corazón intrincado del Barrio Gótico. Disfraces, máscaras y fuego, comparsas, una giganta, tan común en las fiestas catalanas, y algún dragón son el anticipo del gran desfile: la Rúa Carnaval el sábado de carnaval, que atravesará la Avenida Paralela. Consejo carnavalero: disfrutemos del momento.
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